El HLB es una enfermedad que no tiene cura: una vez que una planta está infectada por la bacteria Candidatus Liberibacter asiaticus (CaLas), no existe tratamiento capaz de eliminarla ni de revertir el daño causado. Sin embargo, esto no significa que no se pueda actuar. La experiencia internacional y la colombiana demuestran que cuando las medidas de manejo se aplican de forma oportuna e integrada, es posible contener significativamente la dispersión de la bacteria y proteger las zonas productoras que aún están libres de la bacteria.
En Colombia, el ICA, es la entidad responsable de coordinar las acciones de manejo del HLB en el territorio nacional, sustentadas en un robusto marco normativo construido a lo largo de más de una década. No obstante, su adopción e implementación es responsabilidad directa de los productores. Las estrategias de manejo se encuentran establecidas en la Resolución 1668 de 2019 y se organizan en cuatro ejes principales: i. Vigilancia fitosanitaria continua: El monitoreo permanente en cultivos comerciales, viveros, traspatios y arbolado público es la base de toda la estrategia. Detectar la bacteria a tiempo es la condición que hace posible actuar antes de que se disemine hacia nuevas áreas. ii: Erradicación de plantas infectadas: Cuando una planta resulta positiva para CaLas mediante diagnóstico de laboratorio, su eliminación inmediata es obligatoria. Esta medida busca reducir las fuentes de inóculo disponibles para el insecto vector y es una de las acciones con mayor impacto en la contención local de la enfermedad. Iii. Manejo integrado del insecto vector: Dado que Diaphorina citri es el principal agente de dispersión de la bacteria entre plantas, su control es prioritario. Las medidas incluyen el control químico con insecticidas registrados y el control biológico mediante organismos como Tamarixia radiata, un parasitoide del psílido empleado como alternativa de manejo sostenible. iv. Regulación del material de propagación y restricción de su movilización: El uso exclusivo de material vegetal certificado y libre de la enfermedad para nuevas siembras e injertaciones es una medida preventiva fundamental. Complementariamente, el ICA restringe el movimiento de material de propagación proveniente de departamentos con presencia confirmada de la bacteria hacia zonas aún libres, con el fin de evitar la introducción de la bacteria por esta vía.