Cuando hablamos de "transmisión del HLB", nos referimos en rigor a la dispersión de la bacteria Candidatus Liberibacter asiaticus (CaLas), el agente causal de la enfermedad. La enfermedad como tal es el resultado de la interacción entre esta bacteria, la planta de cítrico y las condiciones del entorno; lo que se mueve de planta en planta es el patógeno. Dicho esto, CaLas se dispersa principalmente por dos vías: a través de un insecto vector y mediante el uso de material vegetal contaminado.
La vía del insecto es la más común a nivel local. En Colombia, el responsable es Diaphorina citri Kuwayama, conocido como el psílido asiático de los cítricos, un insecto diminuto que se alimenta de los brotes tiernos de los árboles. Cuando el psílido se alimenta de una planta infectada, la bacteria ingresa a su cuerpo, atraviesa su sistema digestivo, circula por su sangre, conocida como hemolinfa, y se replica activamente dentro de sus tejidos. Después de este proceso, que puede tomar varios días, el insecto tiene la capacidad de inocular la bacteria en plantas sanas al alimentarse de ellas. De esta forma un insecto infectado puede dispersar la bacteria durante semanas o incluso meses, lo que lo convierte en un diseminador altamente eficiente dentro de un cultivo y entre predios vecinos.
La vía del material vegetal es la más importante para la dispersión a larga distancia. Cuando se utilizan yemas, injertos o plántulas provenientes de árboles infectados, aun cuando estos no muestran síntomas visibles, la nueva planta ya lleva la bacteria consigo desde el momento de su establecimiento.