Belén de los Andaquíes, Caquetá, 29 de mayo de 2026. En un paso definitivo hacia la consolidación de la justicia social y económica en las regiones tradicionalmente excluidas, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) lideró una jornada de transferencia de conocimiento y comunicación del riesgo que benefició directamente a 35 productores de caña panelera en el municipio de Belén de los Andaquíes, en el sur del departamento del Caquetá.
Esta acción, enmarcada en la estrategia nacional, materializa la directriz del gobierno del presidente Gustavo Petro de transformar el campo colombiano desde las bases. Al llevar asistencia del más alto nivel técnico a zonas de difícil acceso, dignificando la labor de las familias campesinas, garantizando seguridad alimentaria y transitando hacia modelos productivos sostenibles y competitivos.
La capacitación se centró en la implementación del manejo integrado de plagas, bajo un riguroso enfoque agroecológico. Los productores e investigadores locales trabajaron en la apropiación de los cuatro pilares fundamentales del sistema: identificación, prevención, monitoreo e intervención de los cultivos, permitiendo reducir la dependencia de insumos químicos, bajar los costos de producción y proteger la biodiversidad de la Amazonía colombiana.
Para garantizar el arraigo y la continuidad del proceso en las veredas, el espacio de Comunicación del Riesgo, se desarrolló en coordinación con la Pastoral Social y la Asociación de Productores de Caña, Miel y sus Derivados (ASOPROPATRO). Esta articulación comunitaria e institucional ha sido clave para generar una conciencia colectiva en torno al cuidado de las unidades productivas locales.
El sector panelero es un eje estratégico para el departamento. Según datos oficiales de la UPRA, Caquetá cuenta con un área aproximada de 5.284 hectáreas de cultivos de caña, que generan una producción superior a las 285.000 toneladas anuales. Intervenciones como esta aseguran que los pequeños productores de la región mejoren el estatus fitosanitario de sus predios, abriendo las puertas a la certificación en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y potenciando la comercialización justa en mercados locales y nacionales.
Con estas acciones, el ICA ratifica su compromiso de no ser un ente de escritorio, sino una institución de territorio que camina junto al campesinado. En los municipios apartados y golpeados por el conflicto, el fortalecimiento técnico no es solo una medida fitosanitaria, es el cumplimiento de la promesa estatal de devolverle la dignidad y la soberanía productiva al sector agropecuario del país.