Las semillas de calidad deben contar con la generación de las mejores estructuras de desarrollo de las plantas, características morfogenéticas de la especie y comportamiento en la región de producción por sus condiciones de adaptación para su reproducción. Las variedades cumplirán un nivel de aceptación para el consumo enmarcado en la nutrición y costumbre de alimentación y uso.
Para esto, en la producción de las variedades deberán representar en su máxima expresión su composición genética, característica física, capacidad fisiológica y estado sanitario.