Bogotá, 5 de agosto de 2026. En las instalaciones del Laboratorio Nacional de Insumos Pecuarios (LANIP), ubicado en Mosquera, Cundinamarca, se llevó a cabo el lanzamiento de la Unidad de Ciencias Ómicas, una iniciativa que contribuirá al fortalecimiento de la sanidad y la productividad agropecuaria del país mediante el desarrollo de modelos predictivos para la detección y el seguimiento de plagas y enfermedades.
Con esta nueva capacidad científica, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) fortalece su autonomía y su capacidad de respuesta, como servicio veterinario oficial, frente a los retos sanitarios y fitosanitarios asociados a plagas y enfermedades emergentes y reemergentes.
La Unidad permitirá obtener datos genómicos a través de tecnologías de secuenciación, facilitando la identificación, caracterización y el monitoreo de patógenos. Información que será fundamental para fortalecer los programas de vigilancia, prevención, control y erradicación de enfermedades y plagas. Asimismo, permitirá estudiar la evolución y distribución geográfica de estos agentes, generando conocimiento sobre su origen, dispersión y adaptación a diferentes ambientes.
La Unidad de Ciencias Ómicas del ICA nace con el propósito de estudiar, desde los componentes más fundamentales de la vida, la información biológica presente en plantas, animales y microorganismos. Esto permitirá comprender con mayor precisión cómo surgen y evolucionan las enfermedades y las plagas, mejorar su detección y fortalecer la capacidad de respuesta para proteger la producción agropecuaria de Colombia.
Esta iniciativa se desarrollará de manera progresiva. En una primera fase, la Unidad inicia con capacidades en
genómica, disciplina dedicada al estudio del ADN, la molécula que contiene la información genética de los organismos. Posteriormente, y a medida que la Unidad continúe fortaleciéndose, incorporará otras áreas de las ciencias Ómicas, como la
transcriptómica, la
proteómica y la
metabolómica, que permitirán comprender no solo la información genética de los organismos, sino también cómo esta se expresa y cómo responden frente a enfermedades, cambios ambientales y otros desafíos.
Esta infraestructura representa un paso decisivo hacia una vigilancia sanitaria más moderna, una investigación más precisa y una respuesta más oportuna frente a enfermedades emergentes, plagas y otros desafíos que impactan la seguridad y la soberanía alimentaria, la competitividad del sector agropecuario y el comercio internacional.
Además, la Unidad de Ciencias Ómicas promoverá la innovación y fortalecerá el trabajo articulado con universidades, centros de investigación y aliados nacionales e internacionales, consolidando al ICA como un referente científico y técnico al servicio del país.
Hoy se materializa un hito no solo para el ICA, ni para la Subgerencia de Análisis y Diagnóstico, sino una inversión estratégica al conocimiento, ciencia e innovación para el futuro del campo colombiano. Fortalecer las capacidades científicas del país significa fortalecer también la protección del patrimonio agropecuario nacional, impulsar el desarrollo sostenible y generar mayor confianza entre productores, consumidores y mercados internacionales.
