05 de agosto de 2026
ICA superó la meta del Plan Nacional de Desarrollo y abrió 61 mercados internacionales
Bogotá, D. C., 5 de agosto de 2026. Durante los últimos cuatro años, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), a través de la Subgerencia de Regulación Sanitaria y Fitosanitaria, consolidó avances que fortalecen la protección del patrimonio sanitario y fitosanitario del país, impulsan la innovación técnica y amplían las oportunidades para que los productos del campo colombiano lleguen a nuevos mercados internacionales.
Este trabajo ha permitido que miles de productores, agricultores, ganaderos y empresarios del sector agropecuario cuenten con mejores herramientas para crecer, competir y llevar el fruto de su trabajo a nuevos destinos, bajo principios de rigor técnico, transparencia y construcción colectiva.
Uno de los principales logros del cuatrienio fue el desarrollo de una herramienta tecnológica innovadora, creada con R Studio y Shiny, que optimiza la gestión de información sobre plagas y enfermedades. La aplicación automatiza la extracción y organización de datos especializados, mejora la calidad de la información científica y reduce significativamente los tiempos de análisis para la evaluación de riesgos fitosanitarios, fortaleciendo la capacidad técnica del Instituto para proteger la producción agropecuaria nacional.
En materia de apertura de mercados, el Instituto consolidó 61 admisibilidades sanitarias y fitosanitarias durante el periodo del Gobierno del Cambio, permitiendo que productos colombianos como carne bovina, carne aviar, aguacate Hass, café, cacao, piña, algodón, flores, material genético animal, productos pecuarios y agrícolas, entre muchos otros, llegaran a nuevos destinos en América, Asia, Medio Oriente y África.
Entre estos resultados se destacan la apertura de mercados para el aguacate Hass hacia Uruguay, Cuba y El Salvador; el inicio de las exportaciones de cacao a Paraguay; los avances para el acceso de carne bovina y aviar a mercados estratégicos, y el fortalecimiento de la relación sanitaria con países como Cuba, que registró uno de los mayores números de admisibilidades durante el cuatrienio. Estos resultados permitieron superar la meta prevista en el Plan Nacional de Desarrollo para este periodo.
El fortalecimiento regulatorio también marcó un hito para la entidad. La Dirección Técnica de Asuntos Nacionales obtuvo el primer lugar en dos categorías del concurso de Buenas Prácticas Regulatorias del Departamento Nacional de Planeación (DNP): Adopción Institucional de la Política y Simplificación e Innovación Regulatoria, además del segundo lugar en Consulta Pública, un reconocimiento al trabajo realizado para construir una regulación más moderna, participativa y eficiente al servicio del sector agropecuario colombiano.
A estos logros se suma la expedición de 145 medidas sanitarias y fitosanitarias, la realización de 124 consultas públicas a través del SUCOP y la gestión de 78 consultas internacionales mediante el punto de contacto del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, acciones que fortalecieron la participación ciudadana, la articulación institucional y la confianza de los socios comerciales en el sistema sanitario colombiano.
“Cada regulación, cada evaluación de riesgo y cada mercado que Colombia logra abrir representan nuevas oportunidades para nuestros productores y una mayor confianza del mundo en la calidad del trabajo que realiza el país. En el ICA entendemos que la regulación no es un fin en sí mismo; es una herramienta para proteger la sanidad agropecuaria, impulsar el desarrollo rural y acompañar, con rigor técnico y compromiso, a quienes todos los días producen los alimentos que llegan a la mesa de los colombianos y conquistan nuevos mercados internacionales.", afirmó Ricardo Vargas, subgerente de Regulación Sanitaria y Fitosanitaria del Instituto Colombiano Agropecuario.
Con estos resultados, el ICA reafirma su compromiso con una regulación sanitaria y fitosanitaria basada en la ciencia, la innovación y la participación, que protege la producción agropecuaria, fortalece la seguridad alimentaria y genera más oportunidades para las familias rurales, demostrando que el trabajo técnico, realizado con responsabilidad y cercanía al territorio, abre caminos para que el campo colombiano continúe creciendo con dignidad.