18 de junio de 2026
Mujeres rurales fortalecen la producción apícola y avanzan hacia la certificación de sus predios en el Magdalena.
Santa Clara, Magdalena, 18 de junio de 2026. En las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, las mujeres rurales de la Asociación de Productores Ecológicos Agropecuarios (APIMUJER) continúan consolidando su aporte al desarrollo económico y social del territorio mediante procesos productivos sostenibles y el fortalecimiento de la producción agropecuaria.
Esta organización, integrada por hombres y mujeres rurales, con una importante participación femenina en sus procesos de liderazgo, ha avanzado, con el acompañamiento del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en la formalización de sus actividades productivas a través del registro de 25 predios. Este logro representa un paso fundamental hacia la certificación, un proceso que fortalece la calidad, la trazabilidad y la competitividad de sus productos en el mercado.
La apicultura constituye la principal actividad económica de APIMUJER; sin embargo, las productoras también impulsan la comercialización de café y otros cultivos que contribuyen a la seguridad alimentaria y al dinamismo económico de la región.
Las integrantes de la asociación hacen parte de los cerca de 400 productores apícolas del Magdalena, una actividad que se desarrolla en municipios como Aracataca, Ciénaga, Fundación, Guamal y Santa Marta. Las abejas desempeñan un papel fundamental en estos sistemas productivos, ya que son las principales responsables de la polinización, un proceso vital que sostiene la biodiversidad de la flora nativa y contribuye a la seguridad alimentaria.
Para Kelly Julio, joven líder de la asociación, estos procesos representan mucho más que el cumplimiento de requisitos técnicos:
"Reconocemos la importancia de nuestro trabajo. Además de certificarnos, comprendemos que nuestra labor es valiosa y que, a través de estos procesos, les damos un valor agregado a nuestros productos."
El trabajo articulado entre las productoras y el ICA permite fortalecer las capacidades de las comunidades rurales, promover la producción responsable y generar mayores oportunidades para las familias campesinas del territorio.
Experiencias como esta evidencian el papel fundamental de las mujeres en la transformación del campo colombiano y en la construcción de territorios más productivos, sostenibles e informados. Asimismo, contribuyen al cumplimiento de los objetivos de la Reforma Agraria, mediante la asistencia técnica, el acompañamiento institucional y la generación de oportunidades de desarrollo en zonas que históricamente han sido afectadas por la violencia.
Con estos avances, las mujeres del Magdalena continúan demostrando que el fortalecimiento del campo colombiano es posible cuando se promueve la organización comunitaria, el liderazgo femenino y el acceso a procesos que dignifican y potencian la producción agropecuaria.