Un sistema de alerta rápida sobre los productos químicos peligrosos

Colombia fortalece su sistema de comunicación de incidentes sanitarios causados por plaguicidas

La apertura de esta primer fase del trabajo estuvo a cargo de Carlos Soto, Subgerente de Protección Vegetal
Se determinará la detección de los efectos que causan los plaguicidas en el medio ambiente y en la salud de las personas. Los resultados se utilizarán para alertar a las autoridades mundiales competentes y así  tomar las medidas requeridas para  mitigarlos y controlar su comercio.
 


 
Bogotá, febrero 21 de 2013. Bajo el marco del Convenio de Rotterdam, representantes de las entidades gubernamentales involucradas en el manejo y control de los plaguicidas extremadamente peligrosos, se reunirán el próximo 21 y 22 de febrero en Bogotá para analizar estrategias que permitirán fortalecer los sistemas nacionales de monitoreo y notificación de los incidentes sanitarios causados por tales productos.
 
El propósito es promover la responsabilidad compartida entre las partes para proteger la salud humana y el medio ambiente frente a posibles daños de los productos químicos, contribuyendo a su uso racional y facilitando el intercambio de información que permita la adopción de decisiones sobre las importaciones, exportaciones y producción, obligando a los países exportadores de tales productos a respetar las decisiones de los países importadores.
 
“Las autoridades interesadas en el control de los productos químicos peligrosos monitorearán y recopilarán información sobre los riesgos que representan algunos plaguicidas en la salud humana y el medio ambiente, con el fin de notificarlos internacionalmente y además proponer su inclusión en el Anexo III del Convenio de Rotterdam como productos sujetos al procedimiento de consentimiento fundamentado previo a su comercio internacional, para que una vez incluidos el país pueda adoptar decisiones sobre su importación, exportación y producción”, explicó Teresita Beltrán Ospina, Gerente General del ICA.
 
Dicho trabajo inicia con la realización de este taller nacional orientado a planificar las actividades de recolección de datos en campo. Consecutivamente, se llevará a cabo la recopilación de la información  proveniente de los agricultores y los centros de salud durante un periodo de alto uso de plaguicidas. Finalmente, se socializarán los resultados de la evaluación para su posterior seguimiento e implementación por parte de las entidades gubernamentales.
 
Este proceso involucra la alianza estratégica entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO; el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA; el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; el Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA.
 
Es de resaltar que los productos químicos y plaguicidas pueden perjudicar gravemente la salud humana y animal, así como el medio ambiente, además de acarrear importantes consecuencias económicas derivadas de la pérdida de mano de obra y el costo de los tratamientos para controlar las intoxicaciones y otras enfermedades originadas por estos insumos.
 
El convenio Rotterdam es un instrumento ambiental utilizado a nivel mundial que les permite a los países que hacen parte del mismo tomar decisiones que controlen el comercio de plaguicidas y productos químicos de uso industrial, según el riesgo que generen a la salud humana. En Colombia las autoridades designadas para este tema son el Ministerio de Salud y Protección Social (productos químicos de uso industrial) y el ICA (plaguicidas). 150 países hacen parte del convenio y Colombia lo ratificó mediante la Ley 1159 de 2007.
 
 
 

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