06 de agosto de 2026
La protección vegetal fortaleció la producción agrícola, impulsó la innovación y abrió nuevas oportunidades para el agro colombiano durante el Gobierno del Cambio
Bogotá, 6 de agosto de 2026. Durante el cuatrienio 2022-2026, el ICA consolidó una estrategia integral de protección vegetal que fortaleció la sanidad del país, modernizó los servicios institucionales, promovió la innovación, acompañó a miles de productores rurales y amplió el acceso de los productos agrícolas colombianos a nuevos mercados internacionales.
La sanidad vegetal es uno de los pilares sobre los que se construye la seguridad alimentaria, la productividad del campo y la competitividad del agro colombiano. Con esa visión, la Subgerencia de Protección Vegetal del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) lideró durante el Gobierno del Cambio una gestión enfocada en proteger el patrimonio fitosanitario del país, prevenir riesgos para la producción agrícola y acercar el conocimiento técnico a los territorios.
El trabajo desarrollado entre 2022 y 2026 permitió modernizar la regulación, fortalecer la vigilancia fitosanitaria, impulsar la innovación científica, facilitar los trámites para los usuarios y acompañar a miles de productores en la implementación de mejores prácticas para proteger sus cultivos.
Del laboratorio al territorio: un ICA más cerca de los productores
Uno de los principales legados del cuatrienio fue la puesta en marcha de la Estrategia de Extensión Fitosanitaria, implementada desde finales de 2023 para fortalecer las capacidades técnicas de las comunidades rurales frente a los riesgos fitosanitarios que afectan sus sistemas productivos.
Gracias a esta estrategia, el ICA acompañó 675 comunidades priorizadas en los 32 departamentos del país, fortaleciendo las capacidades de más de 27.000 productores mediante 1.887 eventos de comunicación del riesgo y cerca de 17.800 visitas técnicas.
La estrategia incorporó un enfoque diferencial que permitió priorizar comunidades de Agricultura Campesina, Familiar, Étnica y Comunitaria (ACFEC), pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, víctimas del conflicto armado, mujeres rurales y jóvenes, acercando por primera vez la extensión fitosanitaria a poblaciones con mayores condiciones de vulnerabilidad.
Este trabajo se complementó con más de 123.364 visitas de prevención, vigilancia y control en sistemas productivos como café, cacao, cítricos, aguacate, musáceas, pasifloras, hortalizas, flores, palma de aceite, algodón, yuca, caña y cereales, beneficiando a cerca de 100.000 productores y fortaleciendo la capacidad del país para prevenir y contener brotes de plagas de importancia económica.
Producción agrícola más segura, sostenible e innovadora
Fortalecer la producción desde el origen fue otro de los ejes estratégicos del cuatrienio. Entre 2022 y 2026 se produjeron 139.702 toneladas de semilla certificada para cultivos estratégicos como arroz, maíz, papa, soya, fríjol y sorgo, mientras que se otorgaron 1.258 registros de cultivares comerciales y 420 derechos de obtentor, impulsando el desarrollo de nuevas variedades vegetales y la innovación en fitomejoramiento.
La implementación de la Resolución ICA 22991 de 2022 permitió establecer una ruta técnica basada en evidencia científica para evaluar productos obtenidos mediante nuevas técnicas de mejoramiento genético, consolidando un marco regulatorio moderno que promueve la innovación sin comprometer la bioseguridad.
De igual forma, el sistema nacional de viveros fortaleció su cobertura al pasar de 1.356 establecimientos registrados en 2022 a 2.049 en 2026, mejorando la trazabilidad del material vegetal y reduciendo el riesgo de dispersión de plagas.
En materia de inocuidad, el ICA expidió 7.385 certificaciones en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en todo el país y desarrolló más de 900 jornadas de capacitación, beneficiando a más de 17.000 productores, entre ellos 8.884 mujeres rurales y más de 1.400 jóvenes rurales. Asimismo, realizó 29.615 visitas de inspección a establecimientos comercializadores de insumos agrícolas, 7.402 muestreos y 1.414 sellamientos preventivos, fortaleciendo el control oficial y la calidad de los insumos utilizados en el campo colombiano.
Como parte de la apuesta por una agricultura más sostenible, también impulsó el registro y uso de bioinsumos y modernizó los procesos para la producción y comercialización de fertilizantes, plaguicidas y otros insumos agrícolas.
Ciencia, vigilancia e innovación para proteger el patrimonio fitosanitario
La protección del agro colombiano también avanzó mediante el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica y la incorporación de herramientas de innovación para anticipar riesgos fitosanitarios.
Durante este periodo, el ICA desarrolló modelos predictivos apoyados en inteligencia artificial para estimar la distribución potencial de plagas de importancia económica, fortaleciendo la toma de decisiones y optimizando la vigilancia en todo el territorio nacional.
Frente a la emergencia por Xylella fastidiosa, se realizaron más de 10.000 visitas y cerca de 3.000 análisis de laboratorio, permitiendo establecer estrategias de vigilancia sustentadas en evidencia científica y análisis de riesgo.
En paralelo, Colombia fortaleció la vigilancia sobre el Fusarium oxysporum f. sp. cubense Raza 4 Tropical (Foc R4T), mediante la inspección de más de 72.400 hectáreas y el análisis de aproximadamente 20.000 muestras vegetales, manteniendo la enfermedad confinada a predios bajo cuarentena oficial en Magdalena y La Guajira, sin registrar nuevos lugares de producción positivos. El país también se convirtió en pionero en América Latina y el Caribe al validar tecnologías innovadoras para la detección temprana de esta enfermedad.
Otro resultado destacado fue la estrategia para ralentizar la dispersión del Huanglongbing (HLB) de los cítricos, que permitió mantener al suroeste antioqueño como área libre de la enfermedad y conservar sin registros departamentos como Valle del Cauca, Caldas, Cauca, Tolima, Huila y Nariño. Estas acciones, complementadas con la liberación del controlador biológico Tamarixia radiata en más de 34 municipios, fortalecieron el manejo sostenible del insecto vector y protegieron una de las cadenas productivas con mayor potencial exportador del país.
Más oportunidades para el agro colombiano en los mercados internacionales
La gestión fitosanitaria adelantada por el ICA también permitió consolidar la confianza internacional en los productos agrícolas colombianos.
En 2025, Colombia alcanzó un récord histórico de 1,95 millones de toneladas de vegetales frescos exportados, con un crecimiento del 47 % frente al año anterior.
Durante el cuatrienio se obtuvieron nuevas admisibilidades fitosanitarias para cebolla en bulbo hacia Argentina, piña fresca hacia Brasil, banano y lima ácida Tahití hacia China, fibra y borra de algodón hacia México y aguacate Hass hacia Uruguay. Además, durante 2026 continuaron las gestiones para abrir nuevos mercados para productos colombianos en países como Cuba y Ecuador.
El fortalecimiento del control de los Límites Máximos de Residuos permitió atender 47 notificaciones internacionales entre 2023 y 2025 y alcanzar un cumplimiento del 97,9 % en los requisitos exigidos por la Unión Europea para las exportaciones de pasifloras, consolidando la reputación sanitaria de Colombia en los mercados internacionales.
Un legado de modernización para el futuro del sector agrícola
La transformación institucional también dejó importantes avances para los productores y para el fortalecimiento de la gestión fitosanitaria del país.
Durante el cuatrienio, el ICA modernizó trámites mediante la plataforma SimplifICA, expidió 9.355 registros para la producción y comercialización de insumos agrícolas, fortaleció la digitalización de procesos relacionados con semillas, viveros y empresas exportadoras, y facilitó servicios como la expedición de licencias fitosanitarias para la movilización de material vegetal.
La red nacional de puestos de control fitosanitario pasó de 17 a 31 puntos estratégicos, donde se inspeccionaron 113.690 vehículos, se realizaron 160.343 desinfecciones y se expidieron 34.036 licencias fitosanitarias, reforzando la prevención frente a plagas de alto impacto económico.
Como parte de este legado, la Subgerencia de Protección Vegetal avanzó, junto con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, la UPRA y Agrosavia, en la estructuración de la hoja de ruta para la trazabilidad vegetal, definiendo criterios técnicos para priorizar cadenas productivas y establecer acciones estratégicas que fortalecerán, en el corto, mediano y largo plazo, la trazabilidad de la producción vegetal en Colombia.
Con estos resultados, la Subgerencia de Protección Vegetal consolidó un modelo de gestión que integró ciencia, innovación, regulación, vigilancia fitosanitaria y trabajo en territorio para proteger la producción agrícola, fortalecer la seguridad alimentaria y ampliar las oportunidades del agro colombiano. Un legado que deja mejores capacidades institucionales y un campo más preparado para enfrentar los retos sanitarios y comerciales del futuro.