Santa Marta, 12 de marzo de 2026. En la empresa Agropecuaria Lola S.A.S., el bienestar animal no es un discurso: es una práctica diaria que se puede ver, medir y garantizar.
En medio de la Costa Caribe, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) acompaña de manera técnica y rigurosa los procesos productivos porcinos que hoy cumplen con los más altos estándares sanitarios y de bienestar.
Jesús Armando Orozco de la Oz, médico veterinario zootecnista y contratista del ICA, lidera en territorio el acompañamiento en Buenas Prácticas Ganaderas (BPG), del programa de Bienestar Animal. Durante la visita al predio, explica que uno de los componentes más importantes evaluados es
la libertad de alimentación.
En los corrales, los animales cuentan con comederos automatizados que les permiten alimentarse a libre disposición o
ad libitum, tal como lo establece la normatividad vigente. El sistema funciona mediante un dispensador móvil que libera concentrado a medida que el cerdo lo requiere, respetando su comportamiento natural de búsqueda y consumo.
Además, la granja dispone de material de enriquecimiento ambiental —como cadenas para la recreación y distracción—, ventilación auxiliar para mitigar el impacto del calor y prevenir golpes de calor en una especie particularmente susceptible, y bebederos automáticos graduables que facilitan el acceso permanente al agua.
El legado familiar garantiza carne segura
Cada detalle responde a un principio: producir carne segura, bajo estándares sanitarios y con bienestar animal garantizado.
Sebastián Murcia, actual administrador de la granja, cuenta que este terreno fue adquirido por su abuelo, José Daniel Murcia Solano, quien en su momento construyó allí una planta de beneficio bovino. Tras varios cambios familiares y laborales, la planta permaneció abandonada durante 27 años.
En 2017, su padre vio una oportunidad donde otros veían ruinas. Con asesoría técnica y visión empresarial, transformó el espacio en una granja porcina que hoy opera formalmente y cumple con todos los requisitos sanitarios.
Sebastián creció entre esos predios. Desde los 15 años participó en la construcción, soldó rejas y aprendió el funcionamiento de cada ventilador, cada sistema eléctrico y cada equipo. Su formación fue práctica, acompañada de capacitaciones, asesorías técnicas y espacios de diálogo con entidades como el ICA y el INVIMA. Aprendió que la bioseguridad no es opcional: es un principio fundamental.
¿Qué garantiza la calidad?
Antes de ingresar a los corrales, el protocolo es claro: baño, cambio de ropa, desinfección y lavado de manos. La regla es sencilla pero estricta: que nada entre y que nada salga para no poner en riesgo la sanidad.
La granja opera con tres personas: Sebastián y dos técnicos de la vereda, familias de la región que hoy encuentran en este proyecto una oportunidad de sustento. El manejo es cercano, comprometido y enfocado en el bienestar animal.
El sistema productivo es de ceba: los lechones ingresan con aproximadamente 30 kilos y permanecen entre 13 semanas hasta alcanzar los 120 kilos. Ese proceso se realiza bajo control sanitario permanente y acompañamiento institucional.
Desde 2024, la producción cuenta con validación del INVIMA, lo que garantiza que la carne que llega a los hogares y plazas de mercado de Santa Marta cumpla con el régimen sanitario vigente.
En El Rodeo, la tradición familiar, la tecnificación y el acompañamiento del ICA demuestran que producir con bienestar animal y responsabilidad sanitaria sí es posible. Aquí, cada corral cuenta una historia: la de un campo que se transforma, se formaliza y produce alimentos seguros para Colombia.
El proceso de certificación inicia con un plan de acompañamiento técnico y una visita formal de inspección, vigilancia y control. Allí se verifica el cumplimiento de todos los requisitos establecidos en la normatividad vigente.
Cuando el productor cumple la totalidad de los ítems exigidos, el ICA otorga la certificación en Buenas Prácticas Ganaderas (BPG) y la certificación en Bienestar Animal, respaldando oficialmente que el predio cumple con los estándares sanitarios, productivos y de manejo exigidos en Colombia.
Certificarse en Buenas Prácticas Ganaderas (BPG) y en Bienestar Animal es fundamental porque garantiza que la producción pecuaria se realiza bajo estándares sanitarios, técnicos y éticos que protegen la salud pública, mejoran la productividad y fortalecen la confianza del mercado.
La certificación en BPG, otorgada por el Instituto Colombiano Agropecuario, asegura el cumplimiento de medidas de bioseguridad, trazabilidad, manejo adecuado de medicamentos y control de enfermedades; mientras que la certificación en Bienestar Animal respalda prácticas responsables en alimentación, manejo, transporte y trato digno de los animales.
En conjunto, ambas certificaciones no solo elevan la competitividad del productor y facilitan el acceso a mercados más exigentes, sino que consolidan una ganadería sostenible, responsable y alineada con las demandas actuales para garantizar alimentos sanos y de calidad.
