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Es la garantía de que no causarán perjuicio o daño al consumidor, cuando sean preparados e ingeridos de acuerdo con su uso previsto (FAO/OMS 1997).

Es la capacidad de garantizar la disponibilidad y el acceso a la cantidad y variedad de alimentos inocuos que la población requiere para llevar una vida activa y saludable.

Las Buenas Prácticas Agrícolas son un sistema de aseguramiento de la inocuidad, que, con un enfoque preventivo aplicado a toda la cadena, reúne las condiciones y prácticas operativas recomendadas para el mejoramiento de los métodos convencionales de producción agrícola, haciendo énfasis en la inocuidad del producto, y con el menor impacto de ellas sobre el ambiente, la fauna, la flora y la salud de los trabajadores.

Internacionalmente se conoce como el método para lograr la reducción de impactos ambientales en procesos, productos o servicios a través del uso de estrategias, métodos y herramientas de gestión. Dentro de la producción agropecuaria, se reconoce a la producción orgánica o ecológica y a la producción con BPA como métodos de producción limpia.

La principal diferencia entre estos dos métodos de producción limpia es que en la producción orgánica no se permite el uso de ningún producto de origen químico, es decir, plaguicidas, fertilizantes químicos, etc. Por su parte, en la producción bajo BPA se permite el uso bajo los principios del Manejo Integrado De Plagas, como última medida de control.

El MIP se refiere a un esquema para controlar las poblaciones de plagas de una manera planificada y sistemática, manteniendo su número o daño dentro de un nivel aceptable, combinando herramientas biológicas, culturales, físicas y químicas para regularlas, a la vez que hace mínimos los riesgos económicos, ambientales y los relacionados con la salud de los humanos.
  
El MIP consta de 3 actividades fundamentales:
 
1. Observación / Cuantificación
 
Es el análisis de las poblaciones de insectos considerando su interacción con el medio, lo que permite hacer predicciones del efecto que ello pueda tener en un cultivo, induciendo la toma de medidas, ya sea de espera con observación continua o de intervención con algún método de manejo. Esta observación puede hacerse en algunas ocasiones contabilizando individuos en trampas y/o frutos (mosca de las frutas), también con observación directa y medición de incidencia y/o severidad (moscas blancas, barrenador de la caña de azúcar, etc.) Se basa en un muestreo secuencial y en los umbrales y subumbrales de acción.
 
2. Prevención
 
Incluye aquellas actividades que se realizan en un cultivo, tendientes a evitar el ataque de plagas, tales como:
  • Selección de materiales de siembra adecuados para una región
  • Localización del cultivo
  • Fertilización adecuada
  • Podas de formación y fitosanitarias
  • Desinfección de herramientas
  • Desmalezado
  • Cosecha oportuna
  • Recolección de residuos de cosecha
  • Rotación de cultivos
  • Otras

3. Intervención
 
Es la etapa del manejo integrado donde se aplican las medidas de control para las poblaciones económicamente importantes de la plaga. Se debe tener en cuenta iniciar por las menos disruptivas del ambiente, para hacer menos drástica la intervención. Las intervenciones menos disruptivas son: las físicas, culturales, manuales, etológicas, biológicas (depredadores, parasitoides, entomopatógenos). La intervención más disruptiva es la química, sin embargo, dentro de ella hay algunos productos más amigables con el medio que otros (categorías toxicológicas bajas, productos de última generación).
 
Tipos de controles:
  • Control cultural
  • Control etológico
  • Control biológico
  • Control físico
  • Control legal
  • Control químico