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History
Fourth decade 1992-2002
First decade 1962 - 1971
Second decade 1972 -1981
Third decade 1982 - 1991
Fourth decade 1992 - 2002
Fifth decade 2003 - 2009
Los años de 1990 a 1994 representaron un periodo de grandes cambios en la historia de la investigación agropecuaria del país, fue un período de transición hacia el nuevo modelo institucional, plasmado en el Decreto 2141 del 28 de diciembre de 1992 que llevó al ICA a una nueva reestructuración la cual condujo a la separación de las actividades de investigación y transferencia de tecnología de aquellas relacionadas con la sanidad animal, vegetal y el control de los insumos agropecuarios.
Por tal motivo y en desarrollo de las políticas de modernización del Estado y consecuente al
Decreto 2141
el ICA entregó su responsabilidad de la mayor parte de la investigación y transferencia de tecnología a la creada Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, CORPOICA. Esto implicó el traslado de proyectos, centros de investigación, maquinaria y equipos, presupuesto y un alto número de funcionarios.
En 1993, la Ley General de Desarrollo Agropecuario y Pesquero (Ley 101), en su Artículo 65 define que el Ica deberá desarrollar política y planes tendientes a la protección de la sanidad, la producción y la productividad agropecuaria del país. Por lo tanto, el Ica asumió la responsabilidad de ejercer acciones de sanidad agropecuaria y el control técnico de las importaciones, exportaciones, manufactura, comercialización y uso de insumos agropecuarios destinados a proteger la producción agropecuaria nacional y a minimizar los riesgos alimentarios y ambientales que provengan del empleo de los mismos y a facilitar el acceso de los productos nacionales al mercado internacional.
El ICA implemento un novedoso programa de automatización del proceso de emisión de registros de venta, importación, exportación y certificaciones que redujo considerablemente el tiempo empleado en trámites, con lo cual se dio un importante paso favoreciendo el comercio de los insumos agrícolas.
Acciones del ICA permitieron un notable mejoramiento en la calidad de los productos veterinarios comercializados en el país y cerró el camino para algunos insumos y alimentos balanceados de rumiantes como medida preventiva contra el posible riesgo de ingreso de enfermedades como la conocida “vacas locas”.
Al final de esta década, el ICA entregó las primeras certificaciones por Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) a empresas de medicamentos, biológicos, antisépticos y desinfectantes de uso veterinario, como prenda de garantía hacia nuevos mercados nacionales e internacionales.
En el 2001, Colombia recibe de la Organización Mundial de Sanidad Animal, OIE, la certificación como Libre de Fiebre Aftosa con vacunación, de los departamentos de la costa Atlántica y Antioquia, zona que alberga más de 40% de la población bovina del país. Gracias al trabajo conjunto entre el ICA y los gremios ganaderos. Por tal motivo se crea una zona de protección con medidas especiales para la amplia área certificada.
ICA inaugura el Puesto de Cuarentena Pecuario, en su sede “San Jorge” en el municipio de Soacha Cundinamarca para reforzar sus labores de la primera barrera de defensa sanitaria.
En Colombia se reglamenta el uso, manejo y comercialización de productos transgénicos pecuarios, después de un concienzudo análisis y concertación entre el ICA, salud pública, entidades de investigación, universidades y gremios de la producción pecuaria nacional, entre otros.
El ICA modificó y ajustó su modelo institucional a uno futurista y acorde con el mundo actual, especialmente en lo referente a los aspectos de inocuidad, bioseguridad agroalimentaria, análisis de riesgos y asuntos internacionales. Esto fue dado mediante el Decreto 1454 del 19 de julio de 2001.
Con el fin de asegurar la protección sanitaria y la calidad de los insumos que el sector agropecuario requiere, el Instituto dio los primeros pasos para establecer instrumentos de participación del sector privado en la ejecución de algunas actividades de vigilancia y control, mediante la supervisión y auditoria hacia los
laboratorios y organismos particulares que sean autorizados para el análisis y la inspección de los programas de control y erradicación, por ahora de la brucelosis bovina.
El Decreto
1840 de 1994, define los principios básicos para el manejo de la sanidad agropecuaria, el control de insumos, la protección de los recursos genéticos, la certificación de semillas y crea el Sistema Nacional de Sanidad Agropecuario (Sinpagro).
Por
Decreto 533 de 1994, se le asigna al Ica la responsabilidad de la protección de derechos de obtentores de variedades vegetales.
El documento Conpes 2723 de 1994, define como política que el Ica se especialice en acciones de sanidad agropecuaria y señala al Ministerio de Agricultura como coordinador de las políticas de investigación y transferencia de tecnología para que sean ejecutadas a través de diferentes centros de investigación y desarrollo tecnológico.
En el ámbito internacional, a raíz de la apertura económica, la internacionalización de la economía y el incremento vertiginoso de los convenios de integración comercial, se aumentan tanto el número de operaciones comerciales, como la cantidad de compromisos y requisitos que posibiliten dicho comercio.
Por otra parte, la tendencia mundial se orienta a adoptar prácticas neoproteccionistas, que muchas veces toman la forma de requisitos sanitarios extremos. En este panorama adquiere gran importancia la capacidad del país tanto para certificar la calidad y la sanidad de sus productos agropecuarios de consumo nacional, como de exportación y principalmente los importados.
Con la creciente globalización de la conciencia ecológica, el consumidor es cada día más exigente en términos de demandar productos provenientes de tecnologías limpias, es decir, libres de residuos químicos y biológicos que proceden de la utilización de insumos. Por esta razón, es necesario que en Colombia el Ica, como autoridad de protección sanitaria, cuente con la capacidad técnica necesaria para detectar y controlar dichos riesgos.
No menos trascendental para el desempeño del Ica son las nuevas responsabilidades que le competen respecto a mantenimiento, uso y preservación de los bancos de germoplasma del Estado, para uso en la agricultura y la alimentación, patrimonio considerado estratégico al constituir la materia prima básica para obtención de nuevos productos agropecuarios competitivos en el mercado internacional y para garantizar la seguridad alimentaria.
Igualmente, es función prioritaria del Ica garantizar el uso seguro en el agro de los llamados organismos transgénicos de uso agropecuario, mediante la realización de análisis de riesgos, pruebas de evaluación y la adopción de una normatividad adecuada para la producción, manejo y comercialización de esta nueva tecnología, reto que exige la creación de capacidad institucional en el campo de la bioseguridad aplicada a los productos obtenidos por ingeniería genética.
En concordancia con el plan de desarrollo “Cambio para construir la paz”, el Instituto formuló el “Plan Cuatrienal de Protección Sanitaria Agropecuaria 1999-2002: Reto para el siglo XXI”, con los siguientes objetivos: a) Dar respuesta a la problemática sanitaria del sector agropecuario colombiano, a la necesidad de proteger los recursos genéticos y los derechos de obtentores, y garantizar el uso ambientalmente seguro de los procesos biotecnológicos; y b) Lograr el fortalecimiento cualitativo y sostenido del Instituto para su consolidación como autoridad sanitaria del país, como eje del sistema de protección agropecuaria y como referente nacional e internacional en esta materia.
El conocimiento oportuno y la evaluación de la problemática sanitaria en las especies de importancia económica en el país, permitió detectar comportamientos inusuales y generar acciones concomitantes para el control de las mismas, contribuyendo así a evitar pérdidas económicas, estimadas para el 2000 en más de $1.2 billones, como consecuencia de las bajas en producción y productividad y los costos derivados de las acciones de prevención y control de las enfermedades animales.
El sector pecuario del país podrá utilizar las nuevas tecnologías de organismos modificados genéticamente (OMG), con parámetros de bioseguridad que aseguren la minimización o la eliminación de los posibles riesgos generados por el uso, manejo y comercialización de OMG que puedan afectar la salud humana, animal, el medio ambiente y la biodiversidad. De esta forma, el Ica cumple como entidad estatal responsable de la salud y la producción pecuaria nacional.
Con una normatividad vigente y con el establecimiento del Consejo Técnico Nacional (CTN) Pecuario, se estimula la investigación, uso y comercialización de los OMG de interés en salud y producción pecuaria, con todos sus beneficios que estos pueden traer para el desarrollo socioeconómico del país.